Desafío Podoactiva



CONOCE EL ENTORNO DEL DESAFÍO PODOACTIVA MEANDROS DEL EBRO – RUNNING Y NATURALEZA EN ZARAGOZA

El Meandro de Ranillas es uno de los entornos más singulares para correr en Zaragoza. Situado junto al río Ebro y al Parque del Agua Luis Buñuel, este espacio combina caminos populares, zonas verdes y paisaje fluvial, convirtiéndose en el escenario perfecto para el Desafío Podoactiva Meandros del Ebro.

El Parque del Agua se ubica en el propio meandro, junto al recinto de la Expo 2008, y cuenta con más de 120 hectáreas. Es uno de los grandes pulmones urbanos de la ciudad, con espacios ajardinados, zonas de ocio, áreas deportivas y caminos preparados para disfrutar del running, caminar o entrenar al aire libre.

Uno de los grandes atractivos del recorrido es la presencia constante del río Ebro. A lo largo de la ruta, el corredor avanza por caminos de ribera que permiten sentir la cercanía del agua, la amplitud del paisaje y la transición entre la ciudad y la naturaleza. Es un entorno accesible, pero con la sensación de desconexión propia de los espacios naturales.

El Parque del Agua es además un punto de referencia para el running en Zaragoza. Dentro del parque existen circuitos de 5 y 10 kilómetros que combinan tierra y asfalto, lo que refuerza su vínculo con el deporte popular y con los corredores que entrenan habitualmente en esta zona.

El entorno también destaca por su valor natural. El Soto de Ranillas conserva una franja de bosque de ribera sometida a las crecidas del Ebro, con vegetación típica como chopos, sauces y olmos. En esta zona, los carrizales, canales y estanques favorecen la presencia de fauna, especialmente aves. Se han detectado especies como cigüeñas, cormoranes, vencejos, fochas y otras aves vinculadas al ecosistema fluvial.

Muy cerca del recorrido aparecen también espacios reconocibles de la Zaragoza moderna, como la zona Expo, el Acuario de Zaragoza o el Puente del Tercer Milenio. Esta mezcla de río, naturaleza, deporte y ciudad hace que el desafío sea mucho más que un 5K: una forma de redescubrir Zaragoza corriendo junto al Ebro.